Necesito un préstamo para reformar mi casa, ¿cómo puedo conseguirlo?

Reformar una vivienda no sale precisamente barato, pues supone iniciar unas obras que, dependiendo de la parte de la casa que queramos renovar, suelen costar entre un mínimo de unos 500 euros y un máximo que puede llegar a superar los 50.000 euros. Es por eso que, en general, resulta necesario contratar un préstamo reforma para financiar, al menos, una parte del presupuesto.

Pero ¿en qué casos podemos pedir financiación al banco? A continuación vemos qué reformas son las que se cubren habitualmente con la contratación de un crédito:

Como es lógico, las reformas que implican mayores obras cuestan más dinero y requieren contratar un préstamo de mayor importe, mientras que las pequeñas reparaciones las podemos financiar rápidamente con créditos de menor capital como un anticipo de nómina o un préstamo preconcedido, por ejemplo.

Cómo financiar una reforma de la vivienda

Actualmente hay diversos préstamos con los que podemos cubrir el coste de la reforma del hogar, cada uno con sus propias particularidades. A continuación repasamos las características de cada opción:

  1. Con un préstamo personal para reformas
    Una de las maneras más habituales de financiar unas obras es contratar préstamos personales, ya estén diseñados específicamente para cubrir el precio de las reformas del hogar o se puedan firmar para cualquier finalidad. Con estos productos podemos obtener entre unos 500 y unos 50.000 euros o más, a devolver en un máximo de 10 años y con un interés desde el 5% hasta el 10% TIN.
    En este caso, la garantía es exclusivamente personal, lo que significa que el titular responde con el conjunto de sus bienes presentes y futuros. Para conseguir un préstamo reforma de este tipo podemos acudir a nuestro banco, a otra entidad bancaria, a un establecimiento financiero de crédito como Cofidis o Cetelem o incluso a una plataforma de crowdlending (una web que gestiona préstamos entre particulares).
  2. Con una ampliación de la hipoteca:
    También es muy frecuente ampliar una hipoteca vigente para obtener el dinero necesario para pagar la reforma. De esta manera es posible conseguir una gran suma de dinero a un interés más bajo (las hipotecas actuales están por debajo del 3% y hasta del 2%) y con un plazo de 20 años o más. Eso sí, el importe de la ampliación más el pendiente del préstamo hipotecario nunca podrá superar, por lo general, el 80% del valor de tasación de la vivienda.
    La garantía de una hipoteca es doble: la vivienda del titular y el conjunto de sus bienes presentes y futuros. Para ampliarla es imprescindible llegar a un acuerdo con el banco y efectuar una operación conocida como novación, que lleva aparejados varios gastos de notaría, de registro y tributarios. Asimismo, habrá que realizar una tasación para conocer el valor de la casa.
  3. Con un préstamo con garantía hipotecaria
    Y finalmente, si no podemos obtener un crédito para reformas con las otras dos vías, podemos pedir un préstamo con garantía hipotecaria. En este caso, necesitaremos contar con una vivienda en propiedad o casi pagada, que será la garantía única de la operación. Con estos productos nos prestarán un porcentaje del valor de nuestra casa, que generalmente no pasará del 40%, con un plazo de entre 10 y 20 años.
    Estos préstamos con garantía hipotecaria pueden pedirse a un banco, a una empresa de capital privado o a través de un intermediario financiero. En el primer caso, el interés normalmente es de más del 6%, mientras que en los otros suele superar el 10%. También habrá que pagar gastos notariales y registrales, impuestos y tasación.

¿Existen ayudas y subvenciones para reformar una vivienda?

Sí, la administración estatal, autonómica y local ofrece ayudas para rehabilitar edificios y para mejorar la eficiencia energética de los hogares (no son incompatibles con la contratación de un préstamo para reformar la vivienda). Podemos entrar en los portales online de las instituciones públicas para saber cuáles son los requisitos para acceder a estas subvenciones.

¿Qué préstamo reforma me conviene?

Los créditos que hemos visto tienen unas características adaptadas a perfiles distintos. Por ello, dependiendo de cuál sea nuestra situación, nos resultará más conveniente recurrir a uno u otro producto.

Aunque si queremos llevar a cabo una reforma para mejorar la eficiencia energética de nuestro hogar, puede que nos resulte más interesante contratar un préstamo verde, es decir, un crédito diseñado específicamente para financiar proyectos con un impacto medioambiental positivo. Estos productos suelen tener unas condiciones muy atractivas (interés bajo, sin comisiones, etc.), así que pueden ser la mejor opción.

¿Cuánto me costará el crédito para reformar el hogar?

Depende. El precio del crédito variará según el importe prestado, el plazo de devolución, el interés que se aplique y los gastos adicionales que se incluyan en la operación (comisiones, primas de seguros, posibles honorarios notariales o registrales, etc.).